jueves, 12 de febrero de 2009

Promoción Educativa de la Seguridad Integral

Los Centros Educativos como entidades partícipes del desarrollo sostenible local

Una planificación educativa holística y realista

Las actividades educativas deben estar articuladas a necesidades de los sujetos como responsables del crecimiento comunitario. Para que esta articulación se cumpla, el currículo debe posibilitar la actualización en los centros educativos de los planes nacionales y regionales de desarrollo, de tal manera que las competencias por alcanzar correspondan tanto a las necesidades individuales de los educandos, como a los requerimientos colectivos del desarrollo social. En un enfoque de compromiso histórico como éste cobra especial significación el que se precisen los aspectos de contenido, desarrollo y proyección de los problemas sociales que se asuman como “ejes transversales del currículo”.

El contenido, estará referido a los problemas relacionados con las áreas críticas de la sociedad, tal como se manifiestan en la localidad donde está ubicado el centro educativo; el desarrollo, implicará actividades de aula relacionadas con las propias del centro, y éstas a su vez alcanzarán una positiva proyección a la comunidad, en la medida en que respondan a problemas concretos del colectivo local.

Un enfoque de esta naturaleza cambia la dinámica de los centros educativos y traslada las acciones educativas del aula al ámbito total del centro y, al comprometerlas con la labor similar de otros centros por la problemática local, constituyen una de sus vías de ejecución. El doble tejido de redes: entre las aulas del mismo centro y de éste con otros centros cercanos que comparten las mismas características medioambientales, los mismos problemas, tradiciones y tendencias de comportamiento comunal, garantizan el realismo de la actualización del currículo nacional y regional, a nivel local; actualización que permite un empleo óptimo del potencial humano y de la capacidad instalada e insumos propios del ámbito local, lo que refuerza y amplía las posibilidades de brindar una enseñanza formativa más que informativa. Igualmente se posibilita el diseño de indicadores evaluativos del proceso educativo, que se apliquen como un instrumento manejable por los miembros de la comunidad educativa, como un control del nivel de identificación histórica alcanzado por los alumnos durante el proceso de enseñanza aprendizaje, concebido como investigación-acción, y no - como hasta ahora viene sucediendo- como un mecanismo de comprobación e información de avances o cumplimiento de los programas de estudio, cuyo destino es una calificación.

Centros Educativos Proactivos y Abiertos a la Colectividad

Frente a la escuela aulocéntrica y encerrada en sus propios límites territoriales, de actitudes reactivas frente a la sociedad, propugnamos una escuela abierta, de actitudes proactivas que comprometan a toda la comunidad educativa, alerta a los peligros que puedan impedir o frustrar la realización de los planes y programas. En esta dinámica, la tutoría y la prevención integral cobran un rol protagónico, ya que los privilegios de los cursos o asignaturas, propios de la enseñanza-aprendizaje tradicional, con su inevitable característica de compartimientos estanco, deberán dar paso a una planificación holística, regida por el Proyecto Educativo Institucional. En este contexto, la participación de la comunidad educativa que tanto preocupa a muchos directores, no resulta una injerencia engorrosa, postiza, ni una respuesta burocrática a las disposiciones vigentes. La plana directiva y administrativa encuentran en las organizaciones de alumnos, padres de familia, docentes, funciones complementarias específicas, todas referidas al gran objetivo vinculado al desarrollo sostenible.

La principal función del equipo de educadores, cualquiera que fuese su especialidad, es la discusión, el análisis, la investigación, la experimentación y la organización para la toma de decisiones y el compromiso. Estas acciones no se limitarían a ser únicamente una metodología o estrategia de enseñanza aprendizaje, pues la mecánica misma de su ejecución constituiría la teoría y la praxis conveniente y necesaria para ligarse al esfuerzo local por el desarrollo. La razón por la que las técnicas propias de la conducción y acción dinámica de los grupos se aprenden como competencias deseables es que son las prácticas que rigen el comportamiento democrático y la interrelación social, enseñan a ser, hacer, aprender, convivir y transformar.

Por ejemplo, la enseñanza de la lectura y de las matemáticas- que tanto nos preocupa- se plantearía después de un periodo considerable de reflexión y discusión grupal, como la instrumentación indispensable para una correcta lectura y planificación de la realidad circundante. Habida cuenta que son muchos los peligros que cercan a los niños, jóvenes, adultos y ancianos en nuestra sociedad, los centros educativos se organizarían para constituir un espacio donde la Seguridad Integral permita afirmarse al alumnado como sujetos sanos, en un ambiente saludable, ecológicamente equilibrado, un contexto donde el ejercicio positivo y cotidiano de los valores impulsa la construcción de un colectivo digno, honrado y justo.

Seguridad Integral, necesidad de nuestro tiempo

Vivimos una época de violencias y trasgresión permanente del orden y la legalidad. El paradigma social de vergüenza y honor que caracterizó periodos anteriores ha dado paso al cinismo y a la constante exhibición pública de las intimidades infamantes de los ciudadanos. Es como si la moral burguesa hubiera dejado caer su máscara de hipocresías y nos impusiese a la cruda lección de que el poder está por encima de las leyes y del respeto mutuos. No se trata de la tribu, pues dentro de ella hay normas que acatar, es el caos de la horda sin gobierno que se traduce en las barras bravas y en las noches de droga y alcohol que producen amaneceres estragados. Hay un despìlfarro del talento en la seducción, y el pensamiento profundo da paso a un pragmatismo a ultranza, donde toda meditación o reflexión es mirada y evitada como una actitud anticuada, señal de debilidad.

Hemos caminado menos de una década del nuevo milenio y no acabamos de clausurar al siglo suicida que cerró el milenio anterior y, como la vida continúa, continuamos sufriendo las consecuencias de las actitudes egoístas del liberalismo. La post modernidad pretende explicarse por metáforas que esquematizan la situación, pero que no conducen a soluciones o permiten avizorar alguna. Más que al término de las ideologías, asistimos al fin de las utopías, y con ello la educación pierde el marco de las actitudes ideales y paradigmáticas que nutrieron el discurso educativo hasta promediar el siglo pasado. La continua referencia a la corrupción es clamor mundial. El abogado que litigue por los derechos humanos ganará mucho menos que el que asuma la defensa de los narcotraficantes. El delito rinde tangibles ganancias materiales y la inconsistencia de la justicia se manifiesta en la continua prescripción de los delitos. Precariedad, desilusión, desolación, frustración, depresión son temas comunes en casi todos los diálogos, y la caja de Pandora totalmente abierta por fin, ha mucho que dejó escapar a la esperanza. Vivimos en un mundo sin fe, sin capacidad de creer en los demás, donde el amor ha abandonado sus cauces de tierna madurez emocional y mutua comprensión para discurrir por las cloacas del latrocinio, de la violación, del engaño. No, no son tiempos de paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Quien tal cosa mencione es un “ingenuo, mentecato, sin sentido pragmático”, y la educación no sabe a qué textos recurrir para una lectura alentadora de la realidad. Rescatemos ese aliento positivo del esfuerzo colectivo por desarrollar la sociedad de manera sostenible.
En esta etapa, la instrumentación para la Seguridad Integral podría ser una de las estrategias de solución a los álgidos problemas de desarraigo e inoperancia del sistema educativo. Pero, para abordarlo, debemos concebir el proceso educativo como un esfuerzo personalizante que dota a los sujetos de cualidades para que puedan continuar por sí mismos su propia educación. Dentro de esta concepción, los cursos o asignaturas no son la única ruta a seguir en la planificación educativa; podemos invertir los pesos y dar los mayores a los contenidos transversales y a las acciones de Seguridad Integral, siempre y cuando respondan a una coherente planificación ligada a la realidad, en tanto que impulso por mejorar nuestra residencia en la tierra.

Acuerdos Conceptuales

Hablar de Seguridad Integral frente a la Tutoría y Prevención Integral es plantear en el horizonte el ejercicio de una Cultura de Prevención, donde se haya plenamente alcanzado las tres E de la Seguridad Social:

Seguridad Emocional (Motivacional-Actitudinal) Condicionada por la Salud Mental de la Población.

Seguridad Económica (Material) Que corresponde a los Planes de Desarrollo, y

Seguridad Estructural (Organizacional) Que implica el crecimiento de Ciudades Sostenibles, tal como las describe el Ingeniero Julio Kuroiwa Horiuchi: seguras, ordenadas, saludables, atractivas cultural y físicamente, eficientes en su funcionamiento y desarrollo sin afectar negativamente al medio ambiente, ni al patrimonio histórico-cultural. En fin ciudades gobernables y competitivas que posibiliten la realización personal y colectiva de sus habitantes.

Ante la creciente vulnerabilidad originada por la pobreza, el hambre, los hacinamientos poblacionales, el deterioro de la salud y de las condiciones de salubridad y saneamiento de las ciudades, el incremento de la violencia, la intensificación de los fenómenos naturales y de los generados por la producción industrial irresponsable, la extracción indiscriminada de los recursos naturales y la aplicación deshumanizada e inhumana de la tecnología, se requiere de un enfoque realista e integral de la orientación educativa y de un apoyo multidisciplinario para el tutor, o mejor aun, la presencia de un equipo de tutores y asesores de los centros educativos, unidos a los centros de salud y a los departamentos de asistencia social de los municipios y a las organizaciones profesionales de la localidad.

Si bien, la orientación es una de las actividades propias de la acción docente, la Tutoría, que es función especializada para la cual no se forma en nuestros centros de Estudio Superior Pedagógico y Universidades, requiere o puede requerir de coordinaciones de apoyo.

Son áreas propias de la Orientación y la Tutoría Total para la Seguridad Integral:
· Las Estrategias de Estudio y Creatividad, Criticidad y Cooperación: (Leer y Escribir, Escuchar y Hablar).
· Las Afirmación de la Identidad y del Liderazgo.
· El robustecimiento de la resiliencia personal y social.
· Las Metodologías para la Solución de Problemas y la Toma de Decisiones.
· El reconocimiento de los fenómenos propios de la localidad capaces de producir situaciones de desastre.
· Cómo protegerse de la violencia familiar.
· Las enfermedades endémicas, si es que las hay y cómo evitarlas.
· La educación para la maduración sexual sin interferencias.
· Cómo prevenir el VIH-Sida.
· Cómo evitar el consumo de drogas.
· Cómo garantizar la seguridad ciudadana para combatir la delincuencia y estar prevenido contra el robo, la estafa.
· Cómo superar la intolerancia y los prejuicios en general (de género, de edad, de raza, de religión, de grupo o argollas...)
· Cómo desarrollar la debida resiliencia frente a las diferentes manifestaciones del descuido grupal para el crecimiento armónico y el logro final de una cultura de paz.
· Cómo organizar una sociedad justa, honrada y digna donde se reparta equitativamente la riqueza...etc.

Sintetizando:

Se propone privilegiar la Seguridad Integral, de tal manera que las actividades de Tutoría Total primen sobre la enseñanza departamentalizada de los Cursos tradicionales. Esto permite dar una dimensión realista a la actualización curricular, al integrarla a los objetivos de los planes de desarrollo sostenible local, en ciudades que se preocupan por la afirmación de su seguridad, ordenamiento, salud, atractivo cultural y físico y eficiencia en su funcionamiento y desarrollo, sin afectar negativamente al medio ambiente y valorando el patrimonio histórico-cultural.

El Proyecto Educativo Institucional se constituye así en un documento de primer orden para alcanzar y controlar la calidad educativa. Se viabiliza la cooperación de las potencialidades locales y se abren líneas de trabajo conjunto positivo y permanente del que participan todos los integrantes de la comunidad educativa sin interferencias.

El resultado al que se aspira es lograr, con el concurso efectivo de los centros educativos, ciudades gobernables, competitivas, con autoridades respetables, que posibiliten la realización personal y colectiva de sus pobladores. ¿Puede encontrarse indicador más claro de lo redituable que es la inversión educativa?

Tutoría, es la orientación especializada y personalizada.

Prevención Integral, es el enfoque del conjunto de aspectos en los que los alumnos deben ser orientados para garantizar y optimizar el nivel de rendimiento educativo. Sus contenidos y estrategias se incrementan y son diferenciales, según la naturaleza de los peligros y amenazas. Preferimos llamarla Seguridad Integral o Tuoría Integral.