sábado, 30 de agosto de 2008

Homenaje a Elva Alcandré

Hay un artista en la sociedad que ha hecho de su capacidad para la recreación de no una sino de muchas vidas, su función esencial. Un artista que ofrenda su presencia a una galería de imágenes humanas que sin él apenas si son una idea intangible, aunque siempre inquietante. Tales: los actores y actrices de teatro, verdaderos exorcistas de humanidad que promueven en nosotros las más variadas emociones al enfrentarnos a nuestra propia imagen sobre la escena. Hoy rendimos homenaje a uno de estos creadores de seres imaginarios a nuestra semejanza: Elva Alcandré, gran señora de la escena nacional.

La primera imagen que tengo de Elva Alcandré es la de una bella joven actriz al lado de Carlos Velásquez en una de las portadas de la Revista Escena que editaba Guillermo Ugarte Chamorro, entonces Director de la Escuela Nacional de Arte Escénico (ENAE). La fotografía era de La Carroza del Santo Sacramento, de Próspero Merimée, obra en la que Carlos hacía del Virrey Amat y Elva interpretaba a Micaela Villegas, la Perricholi. Cito esta obra y este personaje porque, en cierta forma en ella se anunciaban los valores artísticos que han distinguido desde mediados de la década del cincuenta, la presencia escénica de la que hoy saludamos como a gran señora de la escena peruana. artista del teatro, gestora y gestante de más de cientosetenta personajes en su fecunda trayectoria profesional, sensibilidad extendida más allá de sí misma hasta tocar la fibra sensitiva y reflexiva del público espectador que al conjuro de su arte la ha admirado durante estos años en la escena nacional y en muchos países. Poco tiempo son diez minutos para reseñar todos los méritos creativos que honran al Municipio de Lima al concederle esta noche el reconocimiento de la Comuna a su fidelidad indeclinable a la creación teatral.

Son más de cuatro décadas en las que Elva Alcandré ha desplegado gracia, finura, talento, belleza e intensidad interpretativas. Cualidades que le han permitido asumir obras de tonos tan extremos como "El Médico a Palos", de Moliere, "Los días felices", de Claude André Pugget, "Un Espíritu Burlón", de Noel Coward o "Prohibido suicidarse en Primavera", de Alejandro Casona.

En la Compañía Nacional de Comedias, de la cual participó en varias temporadas, interpreta "Frutos de la Educación", de Felipe Pardo y Aliaga, y "Un Juguete", de Manuel Ascencio Segura. Pronto su calidad y espíritu trashumante, tan propio de la gente de escena, integra la Compañía de Alberto Albán y viaja a Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica presentando en tres años cientos de funciones y un variadísimo repertorio de más de veinte obras.

Cuando en 1962 vuelve a Lima actúa en el teatro Universitario de San Marcos obras de Edgardo Pérez Luna, "Orfeo en las Tinieblas" y de Julio Ortega, "Varios rostros del verano". Participa, dirigida por Phillipe Toledano, en "Ocho Mujeres", obra en la que se reunió a las ocho mejores actrices peruanas y en la cual Elva tuvo destacadísima actuación. En nueva etapa de la Compañía Nacional de Comedias, estrena en el teatro La Cabaña, dirigida por Jorge Sánchez Pauli. "La Corcova", de la dramaturga peruana, Elena Portocarrero. Son los años en que José Vilar inicia temporadas permanentes en la Sala Alzedo y Elba es contratada para estas puestas.

Con el grupo Las Máscaras hace "El mar profundo y azul" de Terence Rattigan y obtiene el premio anual a la mejor actriz, distinción que recibirá en varias ocasiones.

Con la Asociación de Artistas Aficionados interpreta "Raíces", de Arnold Wesker, dirigida por Ricardo Roca Rey, y "Mañana te lo diré", que fuera llevada a escena por Ricardo Blume. Nuevamente Roca Rey la convoca para actuar en "La brujas de Salem", de Arthur Miller. Su versatilidad escénica le permite alternar en la Compañía de Lola Vilar-Leonardo Torres en obras como "Mamá con niña", "La Ratonera", "La Visita inesperada", "La Corbata" "Las tres perfectas casadas".

Con el actor Luis La Roca forma compañía y presentan "El Canto de la Cigarra" y "El último de los amantes ardientes". Con esta obra viaja en 1980 a Guayaquil, invitada a representar al Perú en el Primer Festival Internacional de Teatro Cómico, acompañada del actor Ernesto Cabrejos. Su actuación es considerada la mejor del Festival. Los lauros se continúan por su notable interpretación, al lado de Hernando Cortés en "Quién le tienen miedo a Virginia Wolf", de Edward Albee, y nuevamente obtiene el premio anual a la mejor actriz. Igual distinción recibiría por su interpretación de Blanche Dubois en "Un tranvía llamado deseo", con el grupo La Compañía dirigida por Joaquín Vargas.

Luego de actuar para la Compañía de Manuel Sabatini y ser dirigida por Mario Rivera del Carpio, actúa con el Teatro Nacional Popular en "El pájaro azul", de Mauricio Maeterlinck, "La Muerte de un Viajante", de Arthur Miller" y "Los Siete contra Tebas", de Esquilo. Por su actuación en "La Noche de los Asesinos", de José Triana, en el Teatro Universitario de San Marcos, dirigida por Sergio Arrau, nuevamente serían reconocidos sus merecimientos. En 1982 es nominada por la prensa como la mejor actriz del año.

Al cumplir sus Bodas de Plata profesionales presenta "Casa de Muñecas", de Enrique Ibsen.

En 1984 viaja a Colombia y Ecuador con la Compañía de Manuel Sabatini. Para el canal 10 de Guayaquil graba una serie de 48 obras para el programa "Teatro como en el teatro". Como una extensión natural de su actividad vuelve a Ecuador con la Compañía de Elsye Villar-Raúl Varela cubriendo el país del norte con un repertorio de más de 25 obras. En Guayaquil actúa también con el Teatro Experimental, la Alianza Francesa y la Casa de la Cultura.

La última década del siglo la encuentra trabajando en Ecuavisa, canal 2, de Guayaquil en sucesivas telenovelas. En 1993 vuelve a Lima y presenta en el teatro Británico "Las penas saben nadar", de Abelardo Estorino. En 1994 acompaña a Tito Salas. En 1995, la Embajada del Perú en Bolivia auspicia la presentación de "Las penas saben nadar" y el recital "Poetas Latinoamericanos". Vuelve a Lima y en el teatro Real de Lima estrena "Todo en el jardín".

Aunque venía practicándolo desde mucho antes, es a partir de 1996 que se hace más constante su presentación en recitales de poesía donde Elva se muestra como una exquisita y atinada intéprete de grandes poetas de la literatura Universal. En ese año ofrece recitales y actúa en el Centro Cultural Ricardo Palma, de Miraflores, "El beso de la mujer araña", de Manuel Puig. Los años siguientes en el mismo espacio desarrollará labor docente a partir de su rica experiencia escénica. En 1999 es contratada por Osvaldo Cattone para actuar en "Como vivir sin un hombre y no morir en el intento", en el teatro Marsano. El año pasado, sin dejar de ofrecer sus recitales poéticos, presentó en la Pontificia Universidad Católica "Las penas saben nadar" y fue contratada para actuar en "Medea", de Eurípides, en la Alianza Francesa, de Miraflores. Actualmente nos acompaña en la lectura antológica de la comedia universal que realizamos los segundos y terceros lunes de cada mes en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano de Lima.

Elva, actriz de radio, televisión y delicada recitadora recibe en su persona el homenaje a todos los actores y actrices peruanos en el Día Mundial del Teatro a celebrarse el 27 de Marzo. En los siglos se pierde la más natural y espontánea forma de este reconocimiento que espero le sepamos tributar de todo corazón, aunque no lleguemos a sumar en intensidad y prolongación a todos los aplausos recibidos en su fecundo camino artístico.

3 comentarios:

rafo dijo...

Siempre supe de lo destacada actriz que fue y es mi tia Elva, hermana de mi padre,pero hasta ahora a mis 43 años, me doy cuenta que fui mezquino en mi apreciaciòn como destacada, sin lugar a dudas pocas personas dedicadas al arte cosechan tan gran trayectoria como la de Elva, mi tia,y que bueno que sus colegas de tablas, criticos y conocedores de este maravilloso arte que es el teatro la reconozcan como tal;ahora me siento mas orgulloso de ser tu sobrino querida tia.Bendiciones.Rafo tu sobrino

GIOV dijo...

Mi tia admirada por su trayectoria y por su voz, inigualable en los teatros recordada por muchos cuando escuchaban radio novelas, siempre me comentan que tiene una voz especial y verla actuar con esa energia que la caracteriza me llena de orgullo y quisiera que se le reconozca por sus años de entrega al teatro peruano.siempre estare orgullosa de ti por tu energia y vitalidad. giovanna

Adolfo dijo...

Fui pareja de Elva, una mujer que develaba una fina sensibilidad, como lo hace con su fructífera carrera artística. Vivimos instancias difíles. El reconocimiento no hace a la economía de un hogar. Por eso, mi tributo personal a quien dejó un gran haber en mi existencia, y la perenne recordación a una artista de estirpe que dio lo mejor de su esencia en el arte peruano.

Adolfo