viernes, 13 de septiembre de 2013


La caravana de los clásicos retorna a Cuatrotablas

Asistimos a la presentación de Macbeth por Cuatrotablas en el amplio y acogedor auditorio de la Universidad Femenina. Lo primero que nos sorprendió es encontrarnos con el telón de boca cerrado. Este viejo y hoy en día nada habitual recurso que ocultaba tras de sí el misterio teatral por desarrollarse. Nos llamó la atención una mancha de rojiza luz que parecía derramarse de la abertura central al proscenio. Precisamente, al abrirse el telón y extenderse en una alfombra queda establecida la ruta sangrienta por la que veremos transitar acicateado por las brujas de la ambición y del poder hasta su autodestrucción a este Macbeth creación de la plenitud de un gran poeta de la escena como sabe ser Mario Delgado en sus mejores creaciones. En esta intensa e inteligente deconstrucción de Macbeth vuelca su reconocida experiencia y sensibilidad para ofrecernos con toques precisos de actuación, dirección y organización expresiva del espacio escénico toda la demencia que entraña la ambición malsana por el poder y cómo finalmente el único heredero del poder obtenido mediante el crimen es el crimen mismo.

Notable hallazgo es el haber transformado la humilde y popular máquina del afilador que transita por todas las calles de nuestros barrios en la metáfora del destino que porta la violencia y la enseñorea a nuestro alrededor. Y la elección del puñal como única arma merece un aplauso histórico. ¿Es que acaso era necesario más? El humilde cuchillo de cocina es el arma asesina. Pero, como toda arma, incluida la bomba nuclear, es inocente. Porque, en realidad, la única arma potencialmente asesina es el ser humano.

En la escena de la movilidad del bosque, posiblemente podría haber logrado una mayor poesía si desde el comienzo de la obra los árboles, como símbolo de vida, hubieran estado al fondo de la escena, aparentemente inconmovibles hasta el momento en que avanzan para imponerse sobre la muerte injusta. Pero, ésta es una opinión que no desmerece la fuerza conceptual y el impacto que produce este logro artístico de Mario Delgado y Cuatrotablas, su sueño de toda la vida, en este montaje de cinco actores y su apasionada entrega a la representación de la que es, tal vez, la más obsesiva pasión humana de la historia: el ansia de poder.

Inspirado por la impecable presencia de Luis Ramírez, José Infante y la joven y talentosa actriz colombiana Luz Marina Rojas y la esforzada participación de Antonio Quevedo y Wady Fulton, Mario, que ama a sus elencos, ha hecho lo preciso para hacerlos vibrar en la nota requerida para cada una de las escenas clave, como la de la aparición de la sombra de Banquo en el banquete de celebración del ascenso de Macbeth al trono, de cuya algarabía el público se hace partícipe con su aplauso.

La presencia de Lady Macbeth, adquiere múltiples significados: mujer enamorada, fiera ambiciosa, cuarta bruja en el alma débil de su desconcertado esposo, implacable verdugo, ser moral cargado de remordimientos hasta la insanía y finalmente cadáver sobre el que Macbeth no derrama una sola lágrima, testigo inerte del cumplimiento de la profecía final de las brujas. Cualquiera pensaría hasta el momento de la asunción al poder del nuevo rey, pariente de Banquo, que esta es la única intención del director al mantener toda la escena final el cadáver en escena, cuando con sorpresa la vemos erguirse rediviva y ser a ella colocada la corona del nuevo rey. Sí ella, la encarnación de la ambición inescrupulosa, vuelve a reinar, haciendo evidente que en un mundo donde el crimen se pasea en una humilde máquina de afilar cuchillos, todo reino que se erige sobre las tumbas de los defenestrados asesinados necesitará una vez más de la violencia criminal para reinar.

En un país, como el nuestro, conmovido por la corrupción ésta es una proyección de la puesta de Mario Delgado-Cuatrotablas que promueve la más profunda reflexión sobre los timoneles que el barco de la patria reclama para alejarse de los mares procelosos donde se mantiene a la deriva: ¿ A qué grado de cruel represión deberá recurrir el nuevo gobierno para mantenerse?
  
Fraternalmente



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